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Dos ejercicios de respiración poco conocidos para cambiar tu estado en menos de 5 minutos

Andy Nadal

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9 min de lectura

Estás frente a la pantalla. Entras a un mensaje, luego a otro. Sin darte cuenta, aprietas la mandíbula. Los hombros suben como si quisieran proteger el cuello. ...

Estás frente a la pantalla. Entras a un mensaje, luego a otro. Sin darte cuenta, aprietas la mandíbula. Los hombros suben como si quisieran proteger el cuello. El pecho se siente más estrecho, y la mente corre con esa urgencia rara, aunque estés sentado.

En momentos así, mucha gente piensa que la única salida es "meditar" media hora. Pero no siempre hace falta. A veces, lo que necesitas es cambiar la señal del cuerpo con algo más directo: el ritmo del aire.

Pausa nació justo de ahí. Después de vivir episodios intensos de ansiedad (de esos en los que respirar se siente difícil), apareció un descubrimiento simple: la respiración consciente puede mover el cuerpo del modo alarma al modo calma. No por magia, sino porque respirar es biología. Y lo que funcionó no fueron rituales largos, sino ejercicios cortos, claros y repetibles, incluso para quien no medita.

En este post vas a aprender dos ejercicios menos conocidos: la hiperventilación cíclica (para un reset rápido) y la escalera energizante (para despejar la mente sin café). También verás cuándo usarlos, cuándo evitarlos y cómo hacerlos con cuidado en menos de 5 minutos.

Antes de empezar, haz estas dos comprobaciones rápidas para seguridad y resultados

Algunas técnicas se sienten intensas. Y eso no significa que estén "mal", solo que tu sistema nervioso lo nota rápido. Por eso conviene empezar con cabeza, como cuando ajustas el agua de la ducha: primero pruebas, luego decides.

Primera regla práctica: hazlo sentado o tumbado. Especialmente si vas a probar hiperventilación cíclica. Si te mareas, no quieres estar de pie. Segunda regla: para si algo no se siente bien. No se gana nada empujando.

Hay avisos que no se negocian. Evita la hiperventilación cíclica (o hazla solo con guía profesional) si estás embarazada, si tiendes a desmayarte, o si tienes problemas cardíacos, antecedentes de convulsiones o una condición médica relevante. Además, nunca la hagas en el agua, en la ducha, conduciendo, manejando herramientas, ni de pie. La pérdida de conciencia en esos contextos puede ser peligrosa.

Y un cambio de perspectiva que ayuda mucho: aquí no estás buscando "un récord". Estás dando un empujón al sistema nervioso. No hace falta hacerlo perfecto, hace falta hacerlo seguro y consistente.

Define tu línea base en 20 segundos para notar el cambio

Si no mides nada, tu mente puede decirte "no pasó nada", aunque sí haya pasado. Por eso, antes de empezar, haz este mini chequeo.

Pon un número a tu estrés del 1 al 10. Luego ubica la tensión: ¿mandíbula, hombros, pecho, estómago? Por último, respira normal tres veces, sin corregirte.

Ese pequeño "antes" te prepara para notar el "después". Y lo vuelve más real, como comparar el ruido de una calle antes y después de cerrar una ventana.

La regla de oro: para antes, no después

La respiración es poderosa porque toca sensaciones internas. Y a veces, esas sensaciones asustan. No necesitas aguantar para que funcione.

Para si aparece hormigueo demasiado fuerte, mareo, dolor en el pecho, visión borrosa, sensación de desmayo, o si notas que el pánico sube. En ese punto, vuelve a lo básico: respiración nasal lenta, exhalación más larga que la inhalación, hombros sueltos.

Una forma simple de resetear es inhalar por la nariz 3 segundos y exhalar 5 o 6, durante 6 a 10 respiraciones. Si te ayuda, toma un sorbo de agua y mira un punto fijo. Con el tiempo, la calma llega más por repetición que por intensidad.

Ejercicio poco conocido: hiperventilación cíclica para un reset rápido cuando te sientes "atascado"

Hay días en los que no estás triste, ni enfadado, ni cansado del todo. Solo estás atascado. La mente se queda dando vueltas, como una rueda en lodo. Sales de una reunión tensa y sigues discutiendo en tu cabeza. O terminas una llamada y el cuerpo se queda encendido.

La hiperventilación cíclica es un protocolo corto: una fase de respiración rápida y amplia, una retención cómoda con los pulmones más vacíos, y una respiración de recuperación. Se usa de forma puntual, no cada hora. Piénsalo como un botón de reinicio, no como música de fondo.

Hecha con cuidado, mucha gente nota un cambio claro: el ruido interno baja, la sensación corporal se reorganiza, y aparece una pausa real entre "lo que pasó" y "lo que hago ahora". Y si no eres de meditar, esto también encaja contigo. Es el mismo enfoque que inspira a Pausa: técnicas simples, guiadas y útiles en vida real, incluso en días con prisa.

Cómo hacer una ronda simple (2 a 3 minutos)

Hazla sentado o tumbado. Si es tu primera vez, mejor tumbado. Mantén la cara suave y los hombros abajo.

  • Postura: siéntate con respaldo o túmbate. Suelta la mandíbula.
  • Respiraciones (20 a 30): inhala más rápido de lo normal (nariz o boca), exhala sin empujar, como si el aire "cayera" solo. Mantén el pecho y el abdomen libres, sin tensión.
  • Última exhalación y retención: al terminar, exhala y quédate sin aire de forma cómoda, sin apretar la garganta. Mantén la retención hasta la primera urgencia clara de inhalar (no hasta sufrir).
  • Respiración de recuperación: inhala profundo una vez, llena bien, y sostén 10 a 15 segundos sin forzar.
  • Normaliza: vuelve a respirar normal entre 30 y 60 segundos, preferible por la nariz.

Si te mareas, reduce el número de respiraciones rápidas (por ejemplo, 15 a 20) o detente. El objetivo es salir más claro, no "ganar".

Cuándo usarla y cuándo conviene evitarla

Úsala cuando necesitas un corte limpio: niebla mental, saturación emocional, bloqueo después de estrés, o cuando te cuesta cambiar de tarea. Funciona bien como cierre de un episodio, por ejemplo, al terminar una reunión difícil o antes de entrar a casa.

Sin embargo, evítala si te dan miedo las sensaciones corporales intensas, si estás en un pico de pánico, o si un médico te ha indicado precaución con este tipo de respiración. También sáltatela en cualquier contexto con riesgo físico (agua, conducción, estar de pie).

Si vives ansiedad fuerte, a veces es mejor empezar con patrones lentos y exhalación larga. Luego, cuando tu cuerpo ya confía en la práctica, puedes probar esta herramienta con más calma.

Ejercicio poco conocido: la escalera energizante para despejarte sin cafeína

Hay cansancio que pide dormir, y hay cansancio que pide aire. Ese cansancio "gris" aparece a media tarde, después de comer, o tras horas de pantalla. El cuerpo está quieto, pero la mente se siente pesada, como si el pensamiento caminara con botas mojadas.

La escalera energizante es lo contrario de la hiperventilación cíclica. Aquí no hay explosión, hay ritmo. Es un patrón controlado que sube de forma gradual: empiezas con 4 segundos de inhalación y 4 de exhalación, y en cada ciclo sumas 1 segundo a ambos.

Hecha por la nariz, suave y silenciosa, se siente como abrir una ventana en un cuarto cerrado. No te empuja a correr. Solo te devuelve espacio interno.

La escalera exacta (y un punto fácil para parar)

Respira por la nariz si puedes. Mantén el cuello relajado. Lleva el aire hacia abdomen y costillas, sin inflar el pecho como un globo tenso. La exhalación sale sola, sin apretar.

Aquí tienes una escalera típica de 5 ciclos. Puedes quedarte en 6/6 o 7/7 si 8/8 se siente mucho.

CicloInhalaExhala
14 s4 s
25 s5 s
36 s6 s
47 s7 s
58 s8 s

Al terminar, descansa 30 segundos con respiración normal. Observa el "después" sin buscar nada especial. A veces la energía llega como chispa. Otras veces llega como enfoque limpio.

Si notas ansiedad con inhalaciones largas, recorta. Puedes parar en 5/5. También puedes volver a 4/4 y quedarte ahí un minuto.

En qué momentos ayuda de verdad (y cuándo no conviene)

Funciona bien en la caída de media tarde, antes de entrenar, antes de empezar trabajo profundo, o después de comer si te quedas lento. También sirve como transición entre tareas, cuando tu atención se queda pegada a lo anterior.

Evítala justo antes de dormir. Tampoco es la mejor opción durante un pico de pánico. En esos momentos, el cuerpo suele necesitar exhalar largo y reducir activación, no subirla.

Si la escalera te inquieta, cambia a un patrón más calmante. Prueba inhalar 3 segundos y exhalar 6 durante dos minutos. Ese tipo de exhalación larga suele sentirse más segura cuando hay nervios.

Cómo volverlo hábito sin convertirlo en tarea pendiente

Una técnica sirve poco si solo vive en un artículo. La diferencia aparece cuando la insertas en tu día como quien pone un vaso de agua en la mesa antes de tener sed.

La filosofía de Pausa va por ahí: pequeñas pausas, repetidas, cambian el tono del día. No necesitas escaparte de tu vida. Necesitas un hueco breve, en el momento correcto. Por eso la app se centra en sesiones cortas guiadas, y en señales de consistencia como las rachas. Además, estas dos prácticas pueden aparecer como ejercicios extra que se desbloquean dentro del "Journey" de respiración, para que llegues a ellas con base y confianza.

Si quieres más ideas para sostener el hábito con ejercicios simples, puedes explorar el Blog de respiración consciente.

Un plan mínimo de 7 días que sí se sostiene

No hace falta hacerlo perfecto. Solo hazlo pequeño.

  • Días 1 y 2: escalera energizante hasta 6/6. Luego respira normal 30 segundos.
  • Días 3 y 4: hiperventilación cíclica reducida (15 a 20 respiraciones), una sola ronda.
  • Días 5 a 7: elige según tu día. Escalera si necesitas energía; hiperventilación cíclica si necesitas reset.

Y escribe una línea, sin drama, sin análisis: "Antes: ___, Después: ___". A veces solo pondrás "tenso" y "más suelto". Eso ya cuenta. Tu cuerpo entiende ese lenguaje.

Conclusión: herramientas, no pruebas

Estos dos ejercicios de respiración poco conocidos no son un examen. Son herramientas para momentos distintos: la hiperventilación cíclica te ayuda a cortar un bucle, y la escalera energizante puede devolverte claridad sin cafeína.

Empieza suave, prioriza la seguridad y repite poco a poco. Con el tiempo, esa pausa breve se vuelve un lugar al que puedes volver, incluso en días complicados.

Esto no es consejo médico. Si te preocupa tu salud, o si la ansiedad se siente inmanejable, busca apoyo profesional. Mientras tanto, una idea simple puede acompañarte hoy: respira, haz una pausa y sigue.

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